Sopas cremas y purés frescos
De todos los primeros, el de cuchara es el que más trabajo da y el que menos se nota. Nadie ve las horas de caldo ni la batidora. Por eso tenerlo hecho compensa tanto. Aquí lo tienes en tarrina refrigerada, listo para servir tal cual, y con una particularidad que no tienen los demás primeros, que aquí la temperatura lo cambia todo.
Para tomar caliente
En cuanto refresca, la cuchara caliente no falla. Encontrarás la crema de calabaza, la de calabacín, la de verduras variadas y la vichyssoise, además de sopas de verduras o de marisco para un primero con más carácter. Se calientan en un momento y admiten un toque personal, como un chorrito de aceite, unos picatostes o un poco de queso por encima.
Para tomar frío
En verano manda lo contrario. El gazpacho, el salmorejo y el ajoblanco se sirven directamente fríos de la nevera, hidratan y sientan de maravilla como primero o como tentempié a media tarde. Son de los pocos platos que se agradecen más cuanto más sube el termómetro, y no exigen absolutamente nada de cocina.
¿Cómo servirlos en su punto?
Aquí está la diferencia entre un plato correcto y uno bueno. Lo caliente hay que servirlo bien caliente, no templado, así que caliéntalo removiendo y pruébalo antes de llevarlo a la mesa. Lo frío pide justo lo contrario, sacarlo de la nevera en el último momento, porque un gazpacho del tiempo pierde toda la gracia. Una vez abierto el envase, termínalo en el día. Y si el primero tiene que llenar más, tienes la pasta y el arroz del resto de nuestros primeros platos frescos.